Los Baciares

A veces siento que quisiera no sentir

en 17 abril, 2009

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra… Y qué razón que tienen… Lo peor de todo es que parece que nos gusta tropezar una y otra vez hasta demostrarnos a nosotros mismos que algún día nos encontraremos con un camino que esté libre de ellas, pero… ¿eso se consigue alguna vez?.

Sobre todo, a nivel de relaciones personales, parece que andamos por caminos pedregosos y no por esos arenales extensos, sin ningún “badén” ni ningún obstáculo que tanto nos gusta imaginarnos… Y es que, cuando tropezamos por primera vez, la caída es tremenda y muy dolorosa. De hecho, pasan meses… hasta que vuelves a recuperarte, aunque… nunca te recuperas del todo…

Pasas entonces un período, el de “rehabilitación”, en el que te juras y perjuras a ti mismo que eso no volverá a pasarte, nunca más volverán a hacerte daño… y comienzas a forjar un “escudo protector” que te libre de esos pesares en los que, en la mayoría de las ocasiones, te ves envuelto por voluntad de tu propio corazón… para que luego digan que somos racionales…

Y cuando crees que ya estás listo, que ese escudo que has forjado a base de tus experiencias, sufrimiento y trocitos de corazón te hace fuerte y totalmente invulnerable… aparece una nueva “persona más maravillosa del mundo” y comienzas a desprenderte de esa armadura poco a poco, a pesar de que tu razón te dice que no lo hagas, que otra vez va a ser lo mismo… pero tú no haces caso… te empeñas en pensar que ahora todo es diferente, que cada persona es un mundo y ésta no se parece en nada a la anterior… Y así, cada vez más, hasta que vuelves a poner tu corazón en bandeja, pareciendo estar gritando: “¡Vamos! ¡Aquí estoy! ¡Haz conmigo lo que quieras!” Y vuelves a entregar lo mejor de ti… ¿Y para qué?…

Para volver a sufrir otra caída… de la cual volverás a sufrir para levantarte y la cual, te dejará nuevas heridas que ya te encargarás de revestir tú con un nuevo y flamante escudo… ¿Y todo para qué?… Para prepararte para una nueva caída…

Y es que a veces pienso si verdaderamente  merece la pena trabajar y cultivar un campo, dedicándole toda tu atención, empeño y cariño, para que luego, una fugaz riada o lluvia, acabe con el cultivo y el trabajo de todo un año… de toda una vida… Para qué dedicarle todo tu ser a una persona, tu tiempo, tu cariño, tu alma… si luego pasan un par de piernas bonitas y con un cierto dote a la hora de hablar y todo se echa a perder…

¿Cómo protegernos de todo eso? ¿Cómo aprender de nuestros errores? ¿Cómo evitar derrumbarte de nuevo ante una situación tan parecida a otras que ya has vivido y que te han destrozado?… Y es que a veces me gustaría ser de piedra y evitar así que todo eso me afectase… A veces siento que quisiera no sentir…

Me ha gustado hablar contigo. Me has hecho pensar y darme cuenta de muchas cosas. Siento que haya sido en un momento así, pero me alegro de que hayas sido capaz de abrirte así conmigo.

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